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En busca de Calor (III): Zona segura.

  Poco tiempo después, ambos partieron del lugar en busca de algo: un lugar llamado Secta de la Primavera Eterna.

  En el camino, él conoció a alguien similar a su mamá, pero era hombre. Lo conoció después de copiar los movimientos de Maribel.

  ??Yo? Soy su compa?ero de vida. Voy a donde ella va. Respecto a tu padre, ciertamente es malo, hace que otros sufran?.

  ?Aquello que llamas juegos no son juegos, es un acto terrible; los juegos de verdad no dejan a la gente así como está mamá?.

  Mucho tiempo después, cuando los días eran tranquilos en el bosque, llegaron quienes los llevarían a ese lugar al que debían ir, pero parecía que habían sido atacados por gente como su padre: gente a la que le gustaba hacer da?o a otros.

  Ambos fueron atrapados.

  Pedro esperaba que no los hicieran participar en la fiesta que solía hacer su padre, porque, a diferencia de Puerta de Sal, esta gente sí parecía tener intenciones de hacer una fiesta malvada.

  Maribel consiguió enga?ar a un hombre con ayuda de un ni?o para que pudieran salir; luego de eso, los amigos empezaron a matar a los malos.

  Lo que siguió no fue un juego.

  Siete amigos grandes se fueron y, con cada mirada que Maribel colocaba sobre los malos, estos ignoraban a los amigos o se peleaban entre sí.

  La mujer que robó la ropa favorita de Maribel la enfrentó.

  Pelearon desde la distancia: la mujer lanzaba cosas brillantes desde un palo que tenía en sus manos, pero Maribel aun así le ganó sin usar nada.

  Mientras la otra mujer hacía bailes con los brazos y símbolos con las manos, agitaba el palo y gritaba, Maribel atacaba sin hacer grandes esfuerzos. Pero cuando se cansó de pelear, Maribel la apuntó e hizo que la mujer se dejara matar por otros.

  Luego de eso, todos estaban tranquilos. Cinco amigos adultos habían muerto, pero el resto estaba bien; no habían muerto todos, pero murió la mitad porque Maribel no llamó a los cielos, sino que decidió pelear junto a todos.

  Pero uno de sus amigos resultó ser malo.

  Quitó la vida de un ni?o que debía proteger cuando todos se descuidaron y nadie lo veía; su mamá lloró mucho.

  Pedro sintió una punzada.

  ?Ya no veré a mamá de nuevo...?

  Apretó los labios, pero no se atrevió a llorar.

  ?No quiero que me golpeen?.

  Cuando Maribel vio que mataron al ni?o, se enojó mucho; incluso hizo lo mismo que hacía su papá, aunque no olía feo.

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  Como vieron que se enojó, alguien mató al malo.

  Cuando Maribel despertó, ella estaba triste. Se ba?ó en el río y Pedro la siguió; después se sentaron y contemplaron en silencio el río.

  ??Por qué está triste Maribel??, preguntó Pedro en su mente.

  ?Es porque muchas personas murieron, por el ni?o que murió y también por la gente mala que murió?.

  ??Por qué está triste por los malos que mueren??

  ?Porque en el fondo sabe que todos pueden ser buenos, pero los malos no querían serlo. Eso hace que se sienta mal por sus muertes?.

  ??Por qué los malos no quieren ser buenos??

  ?Porque no creen que ser buenos los haga felices?.

  ?Pero yo soy feliz con Maribel y ella es buena?.

  ?Lo sé; es que la maldad hace que uno sea feliz da?ando a otros, o que no le importe hacer da?o a otros porque desea algo más?.

  Pedro reflexionó.

  ??Qué cosas causan tristeza??

  La voz respondió.

  ?No es si las cosas hacen infeliz a la gente. Es lo que la gente desea o no: esa es la razón de la infelicidad?.

  ??Mi mamá era infeliz??

  ?Sí?.

  ??También Maribel??

  ?Sí?.

  ?Entonces, ?es culpa de la gente mala que las personas no sean felices??

  ?No?.

  ??De quién es la culpa??

  ?Son las personas las que deciden no ser felices; las personas malas solo ponen triste a la gente?.

  ?Yo quiero ser feliz, así que no lloraré?.

  ?No está mal llorar, mientras sea algo que sientes; incluso si no sabes por qué lo sientes, no está mal llorar. Son las personas malas las que te prohibían llorar?.

  ??Entonces cómo seré feliz si lloro??

  ?Con la conciencia tranquila. Si no tienes apegos malos, del corazón puro nace la felicidad verdadera, no de la experiencia de estar alegre?.

  El ni?o asintió intentando entender; este hombre decía cosas muy geniales, a diferencia de su papá.

  Una mano, brillando de amarillo, le tocó la cabeza mientras miraba al río, pero ni un solo cabello se movió cuando le acarició la cabeza.

  ?Jajaja, no necesitas desesperarte por entenderlo. Tu mente y tu corazón entenderán cuando estés listo. Incluso si lo piensas todo el día, no lo entenderás; es mejor que dejes que tu corazón y tu mente se alineen a su debido momento. Cuando quites los apegos, y los conceptos formados a partir de ellos, entonces entender será fácil?.

  El hombre miró el río con calma.

  ?Desesperarse por entender solo te hará infeliz... el agua no fuerza el avance, sigue su camino y no piensa en retroceder; al final siempre llegará a su destino. Si su destino está sobre la tierra o por debajo de ella, solo lo sabrá en ese presente. Lo importante es que des lo mejor de ti?.

  Esa tarde, el hombre que les dijo a los demás que no hicieran da?o a Maribel había venido a verlos: empezaron a llorar juntos. Pedro lloró por su madre, por lo que hacía su padre y por los cinco que murieron esa ma?ana.

  Al día siguiente, sintió como si nada más que los días presentes importaran; Maribel convirtió el viaje en uno seguro.

  Al llegar al destino, Maribel dijo que podía quedarse.

  Dentro de la Primavera Eterna había árboles y muchas flores, más flores juntas de las que había visto antes, aunque los árboles no tenían aves, así que preguntó:

  —?Dónde viven las aves?

  Maribel escuchó el entorno.

  —Es verdad, no hay aves. Tal vez no quieren vivir aquí, o tal vez viven como mascotas.—?Qué es una mascota?—Es cuando una persona adopta a un animal.

  Pedro miró a Maribel, confundido.

  —?Ocurre algo?—?Soy un animal?

  Maribel dejó de caminar y lo miró con una expresión complicada de descifrar.

  —No lo eres, eres una persona.—Entonces, ?por qué me estoy quedando contigo?

  Maribel lo pensó.

  —Porque yo quiero que te quedes conmigo, pero tú no eres un animal, eres una persona; si fueras un animal, no te dejarían entrar aquí bajo mi cuidado.—?Tú me vas a cuidar?—Algo así. Desde ahora podrás ir a aprender cosas conmigo. ?Te gustaría que podamos comer tres veces al día?

  Pedro asintió.

  —?Pues aquí podremos comer tres veces al día! —dijo Maribel con una sonrisa.—?Pero por qué quieres que te acompa?e?

  Maribel guardó un silencio prolongado.

  —No sé... pero me sentiría triste si te pasara algo malo, así que quiero estar contigo.

  Maribel estiró una mano y acarició su cabeza lentamente.

  ?Realmente se parece a mamá; ella también hacía esto... así que no soy un animal. Porque otros no trataban a los vecinos como ellas a mí?.

  —Entiendo... yo también quiero estar contigo.

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